{"id":402,"date":"2020-09-01T17:16:04","date_gmt":"2020-09-01T17:16:04","guid":{"rendered":"http:\/\/barcelonapsicologia.es\/blog\/?p=402"},"modified":"2020-09-01T17:16:04","modified_gmt":"2020-09-01T17:16:04","slug":"mandatos-y-lealtades-familiares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/barcelonapsicologia.es\/blog\/2020\/09\/01\/mandatos-y-lealtades-familiares\/","title":{"rendered":"Mandatos y lealtades familiares"},"content":{"rendered":"\n<p>En ocasiones mantenemos ciertos hilos invisibles que nos llevan a comportarnos de una manera que nos hace sufrir o que no corresponde con lo que realmente queremos. Nos llevan al autosabotaje, a repetir patrones dolorosos e incluso a presentar s\u00edntomas f\u00edsicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada vez que intentamos lograr algo que nos hace bien pero no lo conseguimos o nos vemos envueltos en situaciones similares una y otra vez sin poder salir de ellas, es normal que sintamos confusi\u00f3n y nos preguntemos por qu\u00e9 hacemos lo que hacemos o para qu\u00e9. La respuesta podr\u00eda estar relacionada con esos hilos inconscientes que son las lealtades familares.<\/p>\n\n\n\n<p>En todas las familias existen siempre leyes implicitas que establecen cu\u00e1les son las creencias, los valores y hasta las emociones permitidas en ella. Estos c\u00f3digos ocultos tambi\u00e9n posicionan a sus miembros en un lugar espec\u00edfico y por tanto con una funci\u00f3n espec\u00edfica. <\/p>\n\n\n\n<p>Para ejemplificar lo anterior, una familia puede visualizarse como una gran obra de teatro, en donde se espera que los personajes que le dan vida adopten un compromiso y cumplan con su papel dentro de ella. Es por esto que cuando uno de los personajes busca algo de autonom\u00eda y rompe con esas expectativas es posible que estallen conflictos en contra de la persona \u00abdesleal\u00bb que ha abandonado su papel. <\/p>\n\n\n\n<p>Resulta dif\u00edcil desafiar estas obligaciones encubiertas ya que a lo largo de la vida escuchamos e interiorizamos mandatos que si no seguimos nos generan culpa. Ejemplos de estos mandatos podr\u00edan ser: \u00absoy un fracaso\u00bb, \u00abdebo estar siempre feliz\u00bb, \u00abno puedo equivocarme\u00bb, \u00absoy como mi abuelo, debo ser impulsivo\u00bb, \u00absoy un estorbo\u00bb, \u00abno soy suficiente\u00bb, \u00abno debo pedir ayuda\u00bb.  Estos mandatos son aquellas voces que escuchamos como si tuvieramos a la familia en la cabeza, por lo que permanecen con nosotros a donde quiera que vayamos y por tanto impactan en diferentes \u00e1reas de nuestra vida. <\/p>\n\n\n\n<p>Cuestionar o actuar de forma diferente al mandato genera una sensaci\u00f3n inc\u00f3moda, de haber hecho algo mal, en cambio continuar con las expectativas reafirma la \u00ablealtad\u00bb a la familia llegando a experimentar una falsa seguridad por elegir lo conocido. Es por esto que muchas personas prefieren traicionarse a s\u00ed mismas que ser desleales quedando atrapadas entre esos hilos; eligen lo que les es familiar aunque esto pueda generarles alg\u00fan da\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n es importante mencionar que no todos los mandatos son maladaptativos; que es natural que repitamos lo que aprendimos en la infancia que era lo correcto hacer y que afrontemos nuevas situaciones de la misma forma, sin embargo es importante que identifiquemos cu\u00e1les de esos mandatos siguen vigentes y cu\u00e1les nos apartan de una vida independiente o de cumplir nuestros sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>La terapia nos ayuda con ese proceso de introspecci\u00f3n, a poder cortar con esos hilos de lealtad que generan sufrimiento para sustituirlos por patrones y creencias m\u00e1s saludables. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En ocasiones mantenemos ciertos hilos invisibles que nos llevan a comportarnos de una manera que nos hace sufrir o que no corresponde con lo que realmente queremos. Nos llevan al autosabotaje, a repetir patrones dolorosos e incluso a presentar s\u00edntomas f\u00edsicos. Cada vez que intentamos lograr algo que nos hace bien pero no lo conseguimos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":403,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5,90],"tags":[149,551,845,31,62,853,232,849,863,854,852,159,117,856,93,56,860,861,857,248,850,859,862,391,848,858,846,840,866,737,683,844,843,847,865,842,855,52,851,635,207,868,29,526,508,128,13,142,129,864,102,141],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/barcelonapsicologia.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/402"}],"collection":[{"href":"https:\/\/barcelonapsicologia.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/barcelonapsicologia.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/barcelonapsicologia.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/barcelonapsicologia.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=402"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/barcelonapsicologia.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/402\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":404,"href":"https:\/\/barcelonapsicologia.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/402\/revisions\/404"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/barcelonapsicologia.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/403"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/barcelonapsicologia.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=402"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/barcelonapsicologia.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=402"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/barcelonapsicologia.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=402"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}